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El gringo
Al frente de la casa de Velásquez
el parque, el banco, sombras
Santiago de Cuba, noviembre, 30 grados
demasiado frío para algunos cubanos
Para el perro no,
él jadea
extendido, tranquilo,
casi al medio del camino
las puntas de sus costillas,
la piel sarnosa,
tal animal no goza de una buena vida
Tranquilo en el banco un viejo
(un vendedor del “Granma”)
sus ojos casi cerrados
con un movimiento de soñador
levanta el cuello de su chaqueta
todavía no son las doce del día
pero él hace su siesta
conversando en voz alta pasan los jóvenes
sin mirar siquiera a los dos
Al viejo no le molesta
al animal le parece demasiados pies
están demasiado cerca a su pellejo
se va acercando al viejo
“Go home”!, le escucho murmurar
y decir “diablo”
en la postura que mantiene:
“Gringo, go home!
Aquí yo soy el veterano!”
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